Vamos
a verlo de una forma muy sencilla. Hay un caso de corrupción en este país. Un
juez lo investiga. Se celebran varios juicios. A día de hoy, el único condenado
es el juez que lo ha investigado. Está claro, ¿no? Esto apesta.
Los
imputados van a juicio. Hay unas pruebas muy claras y desfavorables para ellos.
Fue un jurado popular de 9 personas el que decidió. La corrupción ganaba. La democracia
perdía.
Se
juzga al juez y resulta que ¿¿este sí es culpable?? El mensaje es obvio: si
no quieres ir a la cárcel, ponte en el lado del mal. La corrupción gana aún
más. La democracia toca fondo.
Lo
peor es esa gente. Esa España profunda. Esos que defienden ciegamente a los que
les están robando. Esos que cada vez que salimos a pedir con voz clara y alta
una democracia de verdad, se lo toman como algo personal contra ellos. Esos que
pierden las formas defendiendo a aquéllos, porque creen que esto es una lucha
de colores, de ideología políticas o de siglas. Pobres.
Con
esto (que solo es una más), espero no tener que explicar a nadie más porqué no
me siento orgulloso de la bandera española.
PD: Desde ahora vamos a hacer todo lo posible para acabar de una vez por todas con el fascismo imperante. Para restaurar la democracia más legítima que ha tenido este país; la democracia republicana.
PD: Desde ahora vamos a hacer todo lo posible para acabar de una vez por todas con el fascismo imperante. Para restaurar la democracia más legítima que ha tenido este país; la democracia republicana.